Marketing jurídico para despachos pequeños, dentro de las reglas de la abogacía
El marketing para abogados funciona cuando explica con claridad los problemas de tus clientes, respeta las normas de publicidad de la profesión y filtra las consultas antes de que te quiten la tarde. Contenido útil que tú revisas, una web que explica áreas y honorarios y un primer contacto ordenado. Sin prometer resultados y sin revelar nada del secreto profesional.
En resumen
- El Estatuto General de la Abogacía permite la publicidad, pero prohíbe, entre otras cosas, garantizar resultados, incitar al pleito o mencionar clientes sin su autorización.
- El cliente de un despacho llega preocupado y busca a alguien que le entienda: el contenido que explica en lenguaje llano genera esa confianza.
- Filtrar la consulta inicial (área, urgencia, documentación) evita horas de asesoramiento gratuito.
- Todo lo que se publica lo apruebas tú: la responsabilidad deontológica es tuya y así lo tratamos.
¿Tienes un negocio de este sector? Te decimos por escrito y gratis qué haríamos primero con el tuyo.
Pedir diagnóstico gratuitoLo que te pasa (y no es culpa tuya)
Primeras consultas gratuitas que no terminan en encargo
Llamadas que empiezan con «solo es una duda» y se convierten en asesoramiento completo. Sin un filtro previo, la agenda se llena de conversaciones que no se facturan.
Miedo a una infracción deontológica
Una publicación sobre un caso ganado, un titular que suena a promesa o una referencia a un cliente pueden chocar con las normas de la profesión. Por miedo, muchos despachos no publican nada.
Asuntos que no son de tu especialidad
Si tu web y tus redes no dejan claro qué haces, recibes consultas de todo tipo. Derivarlas cuesta tiempo y no suma a tu práctica.
Competencia de plataformas y grandes firmas
El cliente compara con servicios en línea y con despachos que invierten en publicidad. Un despacho pequeño necesita hacer visible lo que le diferencia: cercanía, especialidad y trato directo.
Lo que funciona en tu sector
Cada palanca, con el servicio que la lleva.
Contenido divulgativo que tú revisas
Explicaciones claras de situaciones frecuentes en tu área (qué hacer tras un despido, cómo funciona una custodia, plazos de un recurso) sin casos reales ni promesas. Una pieza al día en tus redes, con LinkedIn y Google Business, que apruebas antes de publicar. Ver contenido diario. Contenido diario · Carruseles.
Una web que dice qué haces y cómo trabajas
Áreas de práctica concretas, cómo es la primera consulta, cómo se fijan los honorarios y cómo contactar. Así llegan asuntos de tu especialidad. Ver webs. Web Muy Buena.
WhatsApp que ordena el primer contacto
El chatbot informa del despacho con tus datos reales, pregunta el área y la urgencia, agenda la cita en tu calendario y te pasa la conversación. No da asesoramiento jurídico y lo dice. Ver chatbots. Chatbot de ventas en WhatsApp.
Anuncios sobrios en búsquedas de tu área
Google Ads para búsquedas como «abogado laboralista» en tu ciudad, con textos revisados por ti y sin promesas de resultado. La inversión va en tu propia cuenta. Ver publicidad. Campañas de Meta Ads y Google Ads.
Por dónde empezar
El precio sale de la calculadora, igual para todo el mundo.
El punto de partida que recomendamos
- Web Muy Buena: 1.890 € de alta y 99 €/mes
- Chatbot de ventas en WhatsApp: 1.190 € de alta y 190 €/mes
Juntos: 260,10 €/mes con el 10 % de descuento de pack (más 3.080 € de alta, una sola vez). IVA aparte, sin permanencia.
Un despacho pequeño gana más ordenando lo que ya le llega que atrayendo más volumen: la web deja claro qué asuntos llevas y el chatbot filtra y agenda las primeras consultas. El contenido puede venir después, cuando tengas claro el tono. Con dos servicios la cuota mensual baja un 10 %.
Lo que suele frenar (y cómo lo resolvemos)
- «La publicidad de abogados tiene límites» → Por eso cada pieza pasa por ti antes de salir y trabajamos con precauciones fijas: nada de prometer resultados, ni de mencionar clientes o asuntos, ni de incitar al pleito.
- «Un chatbot no puede dar asesoramiento jurídico» → Correcto, y no lo hace: informa del despacho, recoge el motivo de la consulta y agenda la cita contigo.
- «Mis clientes vienen por recomendación» → Y seguirán viniendo; pero el recomendado te busca en Google antes de llamar y decide según lo que encuentra.
- «No quiero exponerme en redes» → Puedes limitarte a contenido divulgativo sobre tu área, sin aparecer tú si no quieres.
Lo que se suele preguntar
¿Pueden los abogados hacer publicidad?
Sí. El Estatuto General de la Abogacía Española (Real Decreto 135/2021) permite la publicidad siempre que respete la independencia, la dignidad, la integridad y el secreto profesional.
Su artículo 20 prohíbe, entre otras cosas, revelar datos amparados por el secreto profesional, incitar al pleito, ofrecer servicios a víctimas de accidentes o catástrofes en los 45 días siguientes salvo que lo pidan, garantizar resultados que no dependan solo del abogado y mencionar clientes sin su autorización. Revisa también el código deontológico y las normas de tu colegio.
¿Cómo conseguís que el contenido no infrinja esas normas?
Con precauciones fijas y con tu aprobación. No redactamos sobre asuntos reales, no mencionamos clientes, no prometemos resultados ni animamos a litigar, y ninguna pieza sale sin que la apruebes en tu portal.
La valoración final es tuya como profesional colegiado: nosotros no damos opinión jurídica sobre tu publicidad.
¿Un chatbot en WhatsApp es compatible con un despacho de abogados?
Sí, si se limita a informar y a organizar el contacto: áreas, forma de trabajar, documentación que traer y cita. Así está configurado el nuestro, y deriva a una persona cualquier pregunta jurídica.
Tú defines el guion y lo que no debe decir nunca. Cuesta 1.190 € de alta y 190 €/mes.
¿Qué publicar en redes siendo abogado?
Explicaciones de situaciones frecuentes en tu área, en lenguaje llano, y cambios normativos que afecten a tus clientes. Evita cualquier asunto real, aunque esté anonimizado, si puede reconocerse.
Tienes más ideas generales en qué publicar en redes si tienes un negocio.
¿Cómo reduzco las consultas gratuitas que no se convierten?
Filtrando antes: que la web explique cómo es la primera consulta y si tiene coste, y que el chatbot recoja el área y la urgencia antes de darte la cita.
Si la primera consulta se cobra o no es decisión tuya; lo importante es que el cliente lo sepa antes de llegar.
¿Por dónde empiezo?
Por el diagnóstico gratuito: revisamos tu web, tus redes y tu ficha de Google y te decimos por escrito qué mejoraríamos primero.
Sin tarjeta y sin permanencia si después decides contratar.
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